Reflexión: La flecha envenedada

Hubo una vez un hombre que fue herido por una flecha envenenada.

Sus familiares y amigos querían procurarle un médico, pero el enfermo se negaba, diciendo que antes quería saber el nombre del hombre que lo había herido, la casta a la que pertenecía y su lugar de origen. 

Quería saber también si ese hombre era alto, fuerte, tenía la tez clara u oscura y también deseaba conocer con qué tipo de arco le había disparado, y si la cuerda del arco estaba hecha de bambú, de cáñamo o de seda.

Decía que quería saber si la pluma de la flecha provenía de un halcón, de un buitre o de un pavo real.

Y preguntándose si el arco que había sido usado para dispararle era un arco común, uno curvo o uno de adelfa y todo tipo de información similar, el hombre murió sin saber las respuestas”.

Como líderes debemos aprender a dejar de darle importancia a cosas intrascendentes en nuestras vidas, que nos llevan a un estado de preocupación innecesario, restándonos energía que necesitamos para concentrarnos en lo que realmente importa.

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